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El manejo del paciente odontológico con patologías mentales: problemas y soluciones
Es una situación clínica más frecuente de lo que aparentemente podría creerse y plantea al equipo odontológico algunas dudas y dificultades añadidas. Atender a pacientes odontológicos con patologías mentales o alteraciones conductuales requiere de unos conocimientos adecuados y del empleo de una serie de pautas.
06 Jul 2022

Los trastornos mentales figuran actualmente entre las patologías más comunes de la sociedad española. Según la última Encuesta Nacional de Salud, en España 1 de cada 10 adultos tienen algún tipo de problema de salud mental (ansiedad, depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar….), y sufren deterioro cognitivo 3 de cada 10 mayores de 65 años. También es alto el porcentaje de españoles que toman medicación ansiolítica o antidepresivos (con uno de los índices de consumo más altos de Europa), lo que también puede influir de manera directa en la aparición de patologías a nivel oral debido a una la disminución del flujo salival,
La sensibilidad hacia la salud mental parece estar despertando en nuestro país, especialmente tras la pandemia. Tal y como revelan las estadísticas más recientes, destaca el aumento de la incidencia de trastornos de la conducta alimentaria, cuadros depresivos y diferentes adicciones que se multiplican entre los más jóvenes, lo que también termina por repercutir en un empeoramiento de la salud bucodental.
Cambios repentinos en los autocuidados y, en concreto, el abandono de hábitos correctos de higiene oral nos puede dar una pista sobre la aparición de un trastorno emocional
Dificultades añadidas
Desafortunadamente, cada vez es mayor el número de pacientes con problemas de salud mental o alteraciones conductuales, lo que incrementa significativamente los casos de este tipo que acuden a la clínica dental.
Partiendo de esta realidad, se aprecia una importante dificultad en el manejo de muchas de estas personas que acuden a la consulta odontológica por un problema bucodental y que manifiestan algún desorden mental o alteración de la conducta. Estos casos plantean un reto, sobre todo porque a veces o no están diagnosticados o, por vergüenza o miedo al rechazo, no se atreven a ponerlo en conocimiento de su dentista.
En todas estas situaciones, el éxito en la comunicación y el manejo tiene mucho que ver con la capacidad de empatía de cada profesional y las dosis de paciencia y tiempo que se invierta en estos pacientes. Pero, además, es necesario un buen entrenamiento, evitar estigmatizarlos y discriminarlos.
La consulta dental puede ser en muchos casos el primer centro sanitario donde puede sospecharse la presencia de trastornos de la alimentación en adolescentes
Detección precoz de trastornos mentales
Pero, además, desde la consulta dental también se puede contribuir, directa o indirectamente, a detectar muchos casos no diagnosticados de enfermedad mental. Por estas clínicas pasa cada año un alto porcentaje de la población que, generalmente, se considera ‘sana’ y, por tanto, no suele visitar ningún otro servicio de salud.
Cambios repentinos en los autocuidados y, en concreto, el abandono de hábitos correctos de higiene oral nos puede dar una pista sobre la aparición de un trastorno emocional. También la detección de hábitos parafuncionales (bruxismo o apretamiento dental), el aumento en el consumo de tabaco o la aparición de recaídas/complicaciones en pacientes tratados y estables periodontalmente pueden ser la primera señal de estar pasando una época de estrés o estar cayendo en una depresión que el paciente no ha sido capaz de identificar y/o asumir. Por otra parte, un desgaste selectivo localizado en la cara interna de los dientes superiores podría estar relacionado con trastornos de conducta alimentaria, lo que da pie a investigar en ello, preguntando al paciente y/o sus padres.
Habitualmente, en las clínicas dentales se establece un vínculo de confianza necesario para que, después de detectar un problema, se ayude y anime al paciente a buscar una solución, remitiéndole a un especialista en salud mental que valore la necesidad de tratamiento específico.
En el caso concreto de los trastornos de la alimentación, se considera que, especialmente en los adolescentes, la consulta dental puede ser en muchos casos el primer centro sanitario donde se puede sospechar su presencia. Desde la consulta dental, la labor más importante es poner en alerta al paciente e informarle de las posibles consecuencias de estas conductas en su salud bucodental y, sobre todo, enfocarnos en el mantenimiento de los cuidados de higiene oral y la importancia del control de hábitos dietéticos (evitando el consumo de azúcares ocultos, bebidas de PH ácido,… ) y, por supuesto, llevar un correcto programa de seguimiento.